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Madrid & Palma de Mallorca Montevideo, viernes 23 de junio de 2017
 

CÓDIGO DE CONDUCTA: REDUCE RIESGOS Y FOMENTA OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS

Florencia Ventos
Florencia Ventós
fventos@bda.com.uy
Programa Superior en Compliance, IE Law School, Madrid, España
La realidad empresarial ha llevado a que resulte cada vez mas frecuente, e incluso comercialmente necesario, proceder a aprobar Códigos Éticos o de Conducta en las diversas empresas, máxime aquellas que pretendan relacionarse con entidades internacionales.
Si bien, el Código de Conducta no es un instrumento reciente ni novedoso, su repentina “fama” surge a raíz de la creciente implementación de los sistemas de compliance en las empresas movilizados, entre otros motivos, por la creciente preocupación en la reputación, mayor conciencia en la importancia del control y las exigencias de sus contrapartes comerciales. El Código de Conducta en definitiva se presenta como la columna vertebral de los mismos, se encuentra en la cúspide del sistema del compliance.

El Código de Conducta de una empresa supone determinar cuáles son los principales valores, principios y pautas que rigen el comportamiento ético de una organización y de las personas que la integran. El objetivo último del Código de Conducta, se centra en la creación de una cultura ética empresarial. La gran encrucijada se reduce en determinar, dónde se fija la vara de su respectiva ética empresarial.

Es imprescindible que todos los integrantes de una organización se encuentren alineados en valores. Se han desarrollado varios estudios en cuanto a la aplicación y conveniencia del Código de Conducta y la principal conclusión a la que se arriba, es que tiende a reducir significativamente el incumplimiento por parte de los empleados.[1] El Código de Conducta pretende impartir una cultura de cumplimiento, unidad e integridad. Se ha demostrado que mediante la cultura del compliance los riesgos empresariales se minimizan y al mismo tiempo se agrega valor a la organización, desde varios ángulos. En esta línea, es cada vez más tangible que no tener un Código de Conducta constituye una barrera para entablar o mantener relaciones comerciales. En definitiva, el resultado de implementarlo logra reducir los incumplimientos internos a la vez que brinda acceso a oportunidades de negocios. Hoy en día resulta cada vez más habitual que las organizaciones internacionales a la hora de hacer negocios exijan a su contraparte disponer de un Código de Conducta. Muchas veces, incluso hasta les exigen que de forma adicional, cumplan con el suyo propio.

Algunas claves de la implementación del Código de Conducta es que sea un documento breve, de fácil lectura y comprensión, siendo accesible a todos los empleados. Es por ello, que lo aconsejable es, teniendo en cuenta la empresa, -su sector, dimensión, ubicación geográfica, legislación aplicable, grupos de interés, etc.,- desarrollar una serie de aproximadamente diez principios sobre los cuales basarse. Es fundamental que todos los integrantes de la organización conozcan y se desenvuelvan siguiendo las pautas establecidas en el código, el mismo debe estar vivo y empapado en toda la organización. Dependiendo de las características de la empresa, su contenido podrá abarcar los siguientes aspectos: legales, regulatorios, sancionatorios, prohibiciones, procesos, responsables y controles, políticas de comunicación y capacitación, entre otros aspectos, lo que determinan que se requiera asesoramiento legal, regulatorio e implementación de procesos, los cuales se trataran en mayor o menor profundidad dependiendo de cada caso en concreto.

Finalmente, y a los efectos de implantar un programa de compliance efectivo, es importante destacar que los directores y altos cargos de las instituciones juegan un papel principal, dado que son ellos quienes deben ser el ejemplo del comportamiento ético, aplicando la famosa directriz del “Tone From the Top”. La cultura ética debe comenzar desde arriba, educando con el ejemplo y demostrando el verdadero compromiso con el compliance. Resulta un requisito fundamental para que la misma sea sólida y pueda triunfar en la empresa. Si los altos cargos no creen en la cultura compliance, no se concientizan con la ética empresarial, ni impulsan los buenas prácticas, es probable que el sistema de compliance fracase. Los empleados no se tomarán en serio, ni le darán la importancia requerida y necesaria a dicho sistema si perciben que los altos rangos no están comprometidos ni actúan de acuerdo a sus directrices.[2] Sin perjuicio de lo mencionado anteriormente, resulta fundamental hacer énfasis en la necesidad de trasladar el “tono ético” también a los cargos medios antes de poder concientizar a los puestos más bajos de la empresa. Dado que es el rango medio quien tiene el contacto diario y directo con el resto de la organización, y a su vez quien tiene poder para tomar una serie importante de decisiones. Es por ello que resulta imprescindible que los rangos medios demuestren mediante actitudes cotidianas su compromiso, motivación y dedicación con la ética empresarial.

En síntesis, resulta importante comprender que, un buen “Tone At the Top” hará que la gente escuche… un fuerte “Tone From the Middle, hará que la gente actúe, (“A good ‘tone at the top’ will get people to listen... A strong ‘tone from the middle’ Will get people to act.”[3]).

Los profesionales de Bragard & Durán Abogados asesoramos en la formulación e implementación de Códigos de Conducta acordes al segmento de actividad de la empresa

Companies with a strong culture of integrity experience 48% less business misconduct than those with a weak culture of integrity.”, The CEB Journal of Finance | Risk | Strategy, Q4 2016. https://www.cebglobal.com/content/dam/cebglobal/us/EN/best-practices-decision-support/finance/pdfs/ceb-first-quarterly-journal-q4-2016.pdf
[2] En la primera página del Código de Conducta es aconsejable incluir una carta del CEO que demuestre compromiso. Aquí un ejemplo de “Tone From the Top”, del Presidente del Directorio de Philip Morris International, “Nothing is more important than our commitment to integrity – no financial objective, no marketing target, no effort to outdo the competition. No desire to please the boss outweighs that core commitment. Our commitment to integrity must always come first.”. https://www.pmi.com/our-business/about-us/standards/compliance-and-integrity https://www.cebglobal.com/content/dam/cebglobal/us/EN/best-practices-decision-support/finance/pdfs/ceb-first-quarterly-journal-q4-2016.pdf
http://compliance.saiglobal.com/promo/tone-from-the-middle/[3]
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